La licencia social para operar (SLO) reconoce la necesidad de que las industrias extractivas vayan más allá de los requisitos normativos hacia la rendición de cuentas social, lo que requiere interacción entre las empresas y sus grupos de interés.
Los esfuerzos de participación indican que el diálogo es fundamental para aumentar la inclusividad de, por ejemplo, la toma de decisiones sobre el uso del suelo en la gobernanza rural. Dado que hay poca investigación sobre qué constituye un "diálogo constructivo", esta investigación exploró empíricamente cómo los expertos profesionales de participación conceptualizan el diálogo en SLO.
Los profesionales conceptualizaron el diálogo constructivo tanto como un umbral como un indicador de la licencia social. Este hallazgo coincide con la teorización académica del diálogo, según la cual el diálogo representa una forma colaborativa de participación, central para el desarrollo de SLO.
Los profesionales indicaron que el diálogo suele operacionalizarse, y potencialmente de forma problemática, como un proceso orientado a objetivos, en línea con trabajos anteriores que sugieren un "espectro del diálogo" que va de lo estratégico a lo orientado al aprendizaje. Las realidades contextuales, como el tiempo y los costos, determinan en qué punto acaba situándose en última instancia la práctica del diálogo implementada.
El análisis de las opiniones de los profesionales sugiere que la industria y la academia pueden considerar futuras prácticas e investigaciones sobre participación a la luz de la centralidad de los procesos dialógicos recíprocos para aumentar la inclusividad de los procesos de SLO.
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